Cómo no me vas a querer
si soy un bombero heroico
que acaba de salvar un gato
al que se le incendiaban
seis de sus siete vidas.
Cómo no me vas a querer
si soy el capitán de la nave
que se posa suavemente
en una América del sur
de un planeta lejano.
Cómo no me vas a querer
si acabo de ganar
-por amplio margen-
la vuelta a Colombia en bicicleta y el
tour de Francia.
Y definitivamente,
cómo no me vas a querer
si soy capaz de soñar, todos los
sueños,
incluso el más lindo de todos:
soñar que tú me amas.
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